Seguro que muchos de los lectores de este periódico estaban esperando la contestación que el Partido Popular debía hacer a las acusaciones que Compromís y su máximo representante Jaume Llinares realizaron la semana pasada en estas mismas páginas. Pues bien, desde el Grupo Municipal del Partido Popular creemos que la mejor forma de responder a un político independentista es recurriendo al riquísimo refranero español (sí, sí, he dicho español pese a quien pese) y en la obra cumbre de nuestra literatura cuando don Quijote le dice a su fiel escudero: “ladran Sancho, señal que andamos”. Y no necesitamos utilizar el insulto y la agresividad que caracterizan a los representantes de Compromís cuando hablan del PP, con la razón y el sentido común nos es suficiente. Porque nosotros no tenemos dos caras, los alteanos nos conocen con nuestras virtudes y nuestros defectos, no necesitamos realizar afirmaciones en las redes sociales que luego ocultamos en el resto de medios para no asustar a nuestros votantes como hacen los representantes de Compromís.

En vuestro artículo nos preguntáis ¿dónde vamos? La respuesta es sencilla: a recuperar la confianza de los alteanos que un día nos apoyaron y se han sentido decepcionados con nuestros actos; a mantener la confianza de miles de alteanos que siguen creyendo en nosotros; porque el PP nunca gobernará si no gana las elecciones, no haremos como Andrés Ripoll o Jaume Llinares porque eso es perder el tiempo y engañar a los alteanos. No tenemos dos caras. Queremos gobernar nuestro Ayuntamiento para enmendar vuestros errores y devolver Altea a la senda de progreso y bienestar que siempre la han caracterizado.

Porque vosotros prometisteis devolver la sonrisa a los alteanos y lo que hacéis es amargar el día a día a todos los que se esfuerzan por sacar sus familias adelante. No se devuelve la sonrisa poniendo piedras en el camino, aumentando las cargas a los trabajadores y comerciantes, utilizando las instituciones que gobernáis de forma partidista en beneficio propio, cometiendo los mismos errores que tantas veces habéis denunciado, o teniendo dos caras: la de lobo para vuestros acólitos y la de cordero para el resto y así ocultar vuestras verdaderas intenciones. Y si no, cómo se entiende que Jaume Llinares prometiera “una nueva política, abierta, participativa y sin barreras”; y sin embargo, la realidad de su gobierno es que: 1.- Coloca a Eloy Hidalgo, ex portavoz del PSPV, como gerente de la Empresa Pública en un “concurso público” donde Inma Orozco y Verónica López era las únicas integrantes del tribunal. 2.– Alquila una nave para la Empresa Pública en una “oferta pública” que recogía como condición los metros, localización, dimensiones, etc., que solo cumplía la nave del ex portavoz de Compromís. 3.- Contrata a su hija como profesora en el conservatorio, transformando un contrato por servicios en un contrato laboral fijo. Hecho que ha sido denunciado en los tribunales por la Subdelegación de Gobierno. 4.– Que el Fiscal Anticorrupción ha solicitado, y el Juez concedido, que Jaume Llinares y Roque Ferrer sean imputados por Tráfico de Influencias, por la sospecha de fraccionar contratos con el fin de adjudicárselos a la empresa del padre del concejal de infraestructuras. 5.- Triplica las tasas sobre la ocupación de la vía pública, aumenta las tasas del agua y alcantarillado. 6.- El Alcalde de Altea se manifiesta públicamente, a través de las redes sociales, en apoyo de un referéndum ilegal, de la independencia de Cataluña y en contra de la aplicación de la Ley, para así, liberar a los “Jordis” y resto de políticos presos (que no presos políticos). Y así podríamos seguir hasta ocupar el periódico entero……..

Un Alcalde con dos caras porque dice que le preocupa la corrupción….pero solo la del PP; porque con otros partidos que están imputados, procesados o condenados no le importa pactar con tal de conseguir la Alcaldía. En cambio a mí, Jesús Ballester, me preocupa la corrupción de cualquier partido político. La del PP la que más, pero también la del Psoe, Compromís, Podemos……, la denunciaré siempre; los que la hagan que la paguen. Y nadie se avergüenza más que yo cuando un compañero del PP es condenado por corrupción, y no lo oculto porque yo no tengo dos caras.